Camino Santiago II

 

 

 

22 y 23 de Noviembre 2014

 

Colegiata Roncesvalles

 

Hay momentos, tiempos, espacios o fechas que nunca se olvidarán; siempre perdurarán. Las vivimos los pasados días 22 y 23 del pasado Noviembre; serán inolvidables; siempre habitarán en la memoria. El motivo: vivir dos jornadas hablando y desarrollando inquietudes acerca de la resiliencia. El lugar: Roncesvalles.

 

Los componentes: treinta y dos entusiastas ávidos de conocimiento y comunicación. La consecuencia: una espléndida reunión de amigos, en torno a la palabra como motivo conciliador de la vida: la resiliencia: la capacidad que tiene el ser humano para superar los momentos de dificultad o adversos, saliendo incluso fortalecido de los mismos. Es decir: la vida misma: todos somos resilientes. Y así fue: organizadas por la Asociación Navarra para el Desarrollo y la Promoción de la Resiliencia, nos encontramos en Roncesvalles para ser partícipes de un tiempo especial.

 

Cronológicamente, el evento comenzó el día 22, a las 10 horas, con la llegada de todos los asistentes (café de entrada, para "romper" el hielo), prosiguiendo con la espléndida charla de Patxi San Juan, analizando y vinculando ambos conceptos (resiliencia y camino de Santiago), tan unidos y motivadores. Sobra decir que la disertación fue de gran interés; no más que el interesante coloquio que se desarrolló posteriormente y en el que la participación del grupo fue intensa; después de la "ruptura" del hielo, teníamos avidez por comenzar a desarrollar intensamente la comunicación y ese intercambio de ideas tan imprescindible.

 

Después del descanso y caminata (era preciso aprovechar tanto el día soleado y luminoso como el entorno absolutamente privilegiado), y posterior a la comida habida en el hotel donde estuvimos alojados, nos enfrentamos gustosamente con la jornada vespertina; la tarde se presentó muy atractiva: en ella, desarrollamos tres talleres tan sugestivos como "demoledores" (nos removieron las emociones y nos hicieron enfrentarnos a nuevas perspectivas vitales):

  • Conociendo compañeros. Descubriendo personas.
  • Salir de nuestra zona de confort.
  • Caja de Pandora.

 

Siguiendo el orden cronológico, para finalizar la jornada asistimos a una proyección cinematográfica: "el niño de la bicicleta", una excelente película belga de los hermanos Dardenne; como no podía ser menos, se hizo necesario prolongar bastante el debate acerca del film que presenciamos, tanto desde el punto de vista cinematográfico como desde el inherente al tema de las jornadas: resiliencia: la visión que nos transmitió el protagonista de la película: un niño en permanente búsqueda de sí mismo; su intenso lenguaje emocional, manifestado en cada expresión de su rostro o en cada instante de su trayectoria a lo largo del día (y del día a día).

 

Pero la intensa y gratísima jornada del día 22 (sábado) no podía terminar sin deleitarnos; ese concepto tan necesario como único: deleitarnos con/en/por Roncesvalles no es algo habitual; entra dentro de lo sublime. Después de la cena, nos dispusimos a vivir un espacio de tiempo de gran valor: recorrido por la Colegiata y sus dependencias: cementerio, tumba de Sancho El fuerte, Museo... y la Biblioteca; esto requiere unas palabras adicionales resumidas en dos: emociones intensas; poder acariciar un incunable o tener entre las manos un tomo de los siglos XV o XVI es algo imposible describir con palabras; solo son emociones lo que se manifiestan; las emociones que cada uno de los privilegiados asistentes pudimos sentir. En la quietud de la noche, serena y en calma, de un día inolvidable cuya finalización quedará en los anales del mejor tiempo vivido.

 

La segunda jornada (domingo día 23) fue breve: apenas un par de horas, basadas en desarrollar dinámicas de grupo, para trabajar aspectos tan necesarios como olvidados (quizás, escondidos): la confianza, uno de ellos, tan necesaria; y la comunicación, esa joya tan importante que deberíamos pulir constantemente. Realmente, un colofón especial, a un par de jornadas excepcionales: resiliencia y camino de Santiago. Un lujo al alcance de cualquiera, que precisa fundamentalmente dos requisitos personales: disposición y esfuerzo. Y ánimo y entusiasmo y voluntad...

 

Te invitamos a que te unas al grupo; sin duda, te resultará grato. Gracias.

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